Sara Carbonero celebró este fin de semana
su 28 cumpleaños. La periodista aprovechó que su novio, Iker Casillas, se encontraba concentrado con su equipo, para salir a festejar su aniversario con un grupo de amigas. La fiesta comenzó en la casa que Sara comparte en Boadilla con Iker. La periodista estuvo mirando una y otra vez desde la ventana y desde la terraza para ver si había prensa esperándola. Finalmente decidió salir de su casa y
se marcharon las cinco amigas hasta un centro comercial cercano, donde continuaron la celebración.
Sin embargo, esto no resultó tarea fácil, ya que dada la popularidad de Sara un niño quiso hacerse una fotografía con ella y el padre del pequeño también aprovechó para salir en la instantánea. Después fueron unas niñas y así durante toda la tarde, lo que hizo que la periodista no se lo pudiese pasar tan bien con sus amigas como era su deseo.
Vestida de manera juvenil, con un conjunto negro, botas grises y cazadora de cuero,
Sara estaba radiante y bellísima, quien horas más tarde se rencontraría con Iker Casillas para celebrar su cumpleaños, ya que les había sido imposible celebrarlo antes dados los compromisos profesionales de Liga del futbolista del Real Madrid, y
solo pudieron disfrutar de un rápido almuerzo.
Rumores de boda
Cada vez son más intensos los rumores que apuntan a
un posible enlace matrimonial entre Sara Carbonero e Iker Casillas. De ser ciertas estas especulaciones, éste sería el último cumpleaños de soltera de la periodista deportiva más atractiva de Telecinco. No obstante, este es el tercer año que Sara lo celebra junto a Iker, con quien ha encontrado la estabilidad sentimental.
Ambos
tienen muchos planes de futuro y entre ellos se encuentra el marcharse a vivir a su nueva casa en la urbanización de La Finca. Esto será cuando finalicen las obras de remodelación que están realizando en la propiedad que se convertirá muy pronto en su nuevo hogar. Además, la pareja frecuenta la casa que Iker se ha construido en el pueblo abulense de Navalacruz, en el que cuenta con muchos amigos de la infancia y en donde sigue viviendo su abuela.
Sara e Iker ya son
una pareja muy sólida y consolidada, aunque todavía no hayan dado el gran paso de formalizar su relación. Esto es solo cuestión de tiempo, ya que después de tres años juntos y viviendo bajo el mismo techo nadie duda de su amor y de que el futuro lo escribirán juntos con letras de oro.