Rosa Benito celebra su cumpleaños con Amador, tras superar un bache en su matrimonio
Rosa Benito celebró su cumpleaños el pasado sábado saliendo a comer con su familia a un restaurante de Madrid. La colaboradora del programa de Telecinco “Sálvame” llegaba al establecimiento acompañada por su marido, Amador, y seguido de su hijo. En el interior ya la esperaba Chayo, que entró por otra puerta para no ser vista. Sin embargo, quien sí se dejó ver fue su marido, Andrés Fernández, que empujaba la sillita de paseo en la que iba dormidita su hija, Alejandra. También vimos al pequeño Antonio, que salió a la puerta a recibir a sus abuelos maternos, especialmente a su abuela, a la que felicitó.
A Rosa se la veía encantada con el pequeño, que dada su edad, no para de ir de un lado a otro, siendo la alegría de la casa. El niño, que tiene tres añitos, es fruto de la relación que Rosario Mohedano mantuvo con Antonio Tejado, sobrino de María del Monte. Aquella relación no funcionó y ahora ha encontrado la estabilidad junto a su marido, Andrés, al que le dio el sí quiero el 8 de abril del 2011 y con el que tuvo a su hija el pasado 1 de octubre.
Cumpleaños y reconciliación
Este cumpleaños está siendo feliz para Rosa, aunque podía haber sido uno de los más tristes, pues hace apenas unos días confirmaba en su programa que había estado separada de su marido 20 días. Sin embargo, Rosa y Amador han sabido superar sus diferencias y se han dado una nueva oportunidad que están sabiendo aprovechar.
Desde hacía tiempo se venía hablando de problemas entre la pareja, pero ahora ha sido la propia Rosa quien se ha atrevido a confirmar estos rumores. Según la cuñada de Ortega Cano todo ha surgido a raíz de su paso por el programa “Supervivientes 2011”, en el que fue la gran vencedora.
Si bien confesó su crisis, también quiso aclarar que ella quiere mucho a su marido y su marido a ella, una historia que nos recuerda a la de otra de las colaboradoras de “Sálvame”, Belén Esteban, aunque en el caso de Rosa y Amador llevan más tiempo casados y sus crisis de pareja han sido menos numerosas, o al menos, no tan sonadas, que las de la princesa del pueblo.